Cuándo es un gran regalo, y cuándo no
Funciona muy bien en una mudanza, una casa nueva, una boda o una jubilación: hay paredes vacías y ganas de llenarlas. Funciona mal como regalo sorpresa para alguien que ya tiene su casa terminada y un gusto muy definido — ahí la obra acaba en un pasillo.
Si la persona a quien va destinado tiene una casa muy decidida y usted no sabe qué le gusta, un cuadro no es el mejor regalo. Preferimos decirlo antes que vender una pieza que acabará guardada.
Qué acierta casi siempre
- El formato mediano, de 50 a 80 cm: entra en cualquier pared, no obliga a reorganizar el salón.
- Los fondos neutros con un color: conviven con muebles que uno no conoce.
- El abstracto antes que el figurativo: no impone un tema, y no hay riesgo de regalar un paisaje de un sitio que a la otra persona no le dice nada.
Presupuesto real
Colección: 150 €, enmarcada y lista para colgar. Serie corta (cinco ejemplares) y pieza única (dos ejemplares): a consultar según el formato.
Comprando al artista no hay comisión de galería — del 40 al 50 % del precio de venta en España — y el IVA del autor es del 10 %.
Por debajo de cien euros, lo honesto es una reproducción impresa, y decirlo. Una lámina bien enmarcada es un buen regalo; una lámina vendida como original, no.
Lo práctico
La obra va enmarcada y con metacrilato, nunca con cristal: no se rompe en el transporte ni con un niño cerca. En el Campo de Gibraltar y la provincia de Cádiz la entrega la hace el propio artista, lo que permite darla en mano. Plazo: 10 a 15 días laborables.
Y si no encaja: se cambia por otra pieza del taller. Se prefiere eso a que un cuadro acabe en un armario.