La medida, en números
La obra ocupa entre el 66 % y el 75 % del ancho del sofá. No más — se come la pared; no menos — flota. Los tres casos más frecuentes:
Sofá de 180 cm → obra de 120 a 135 cm.
Sofá de 220 cm → obra de 145 a 165 cm.
Sofá de 280 cm → obra de 185 a 210 cm, casi siempre en dos o tres piezas.
Una pieza o varias
Una sola pieza grande da calma y funciona en salones despejados. Tres piezas alineadas alargan visualmente la pared — útil en salones estrechos — y permiten empezar por una e ir sumando. Con varias piezas, la separación entre marcos es de 5 a 8 cm: más, y se lee como cuadros sueltos; menos, y se ve apretado.
La altura, y el hueco sobre el respaldo
Centro de la obra a 145-150 cm del suelo. Y entre el respaldo del sofá y el borde inferior del marco, de 15 a 25 cm. Más arriba y el cuadro se desprende del conjunto; más abajo, alguien lo golpeará con la cabeza.
El color se elige contra la luz, no contra la pared
Un salón orientado al sur, con luz dura casi todo el día, aguanta contrastes altos y colores saturados. Un salón al norte, con luz fría y plana, se apaga: allí funcionan los fondos cálidos y la materia visible, que capta la poca luz rasante que hay.
Y una regla que ahorra disgustos: se elige contra el suelo y el sofá, no contra la pintura de la pared. La pared se repinta en un fin de semana; el suelo se queda veinte años.
Lo que no funciona nunca
- Un cuadro pequeño y centrado en una pared grande.
- Un marco muy oscuro con un sofá oscuro: la obra desaparece.
- Cristal en una casa con niños o animales. Aquí toda la obra va con metacrilato.
- Comprar sin haber medido el sofá. Es un minuto, y evita el 90 % de los errores.
Cómo se hace aquí
Se pregunta el ancho del sofá, la orientación de la ventana y el color del suelo. Con eso se proponen dos o tres opciones reales del taller, con su medida. La obra se puede ver en persona en La Línea de la Concepción antes de decidir.